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La manera en que buscamos información ha cambiado gracias a todos los avances en tecnología y a la nueva forma de comunicar de las empresas. El turismo es uno de los sectores dentro de nuestra economía donde el Big Data más nos puede aportar.
Y es que el uso que hacemos de la información permite a los profesionales utilizar Big Data en el sector turístico para poder analizar los datos que generamos y transformarlos en información. Hablamos de información de nuestros intereses, aficiones, movimientos, gustos y en tiempo real.
Hasta hace poco, los indicadores típicos de análisis siempre eran datos estáticos, pasados y genéricos como volumen de visitas, estancia media, nacionalidad o gasto medio.
Los desafíos con los que nos encontramos de ahora en adelante van encaminados no sólo a analizar los datos medios o totales si no que se aspira a “comprender” al turista.
Big Data al servicio del turismo
Las administraciones locales tienen la posibilidad de analizar millones de datos para conocer el perfil del visitante o turista. Ya es habitual el hecho de emprender proyectos de Big Data con el objetivo de saber todo lo posible sobre ello.
Como decimos, los servicios que el Big Data puede aportar al turismo van más allá de conocer los datos económicos de cuánto dinero gasta de media un turista o de contabilizar su volumen total. Hablamos de conocer “en detalle” al turista. Además de su procedencia o edad, el Big Data nos permite conocer cómo piensa, cuál es su customer journey, es decir, el camino que toma para decidirse por un destino.
Bien es sabido que Internet y las redes sociales son nuestros grandes aliados a la hora de decidirnos por nuestro destino vacacional. Utilizamos las redes sociales para ver fotos, vemos páginas de restaurantes para planear nuestras comidas y, por supuesto, miramos todas las reseñas y comentarios posibles en foros y blogs para decidir el mejor hotel.
Todo ello es información. Información muy rica y provechosa, que refleja ni más ni menos que nuestros sentimientos, deseos, opiniones… hacia un lugar, establecimiento, etc. Si todo ello se analiza se podría obtener una visión de cómo pensamos, gestionamos nuestras decisiones y decidimos.
Además, nos permite conocer cómo nos visita, si su estancia es de “descanso” o busca “diversión”, identificar las zonas más visitadas, dónde compra y cómo pagan, en qué zonas se aloja y a qué hora se gasta el dinero, además, podemos saber información de cómo gestiona su viaje y con qué antelación lo prepara. Estos son ejemplos de información que se consigue cuando se aúnan distintas fuentes de información.
Ahora que el periodo estival llega a su fin, es momento de analizar, sacar conclusiones y preparar de la mejor manera posible, en base a datos, las próximas acciones para que el motor del turismo no deje de crecer en el largo plazo. El objetivo es estar preparado, ofrecer los mejores servicios y promover un crecimiento sostenible mediante una correcta planificación de la demanda turística.